La Princesa Valiente y Gran Dragón
- 15 ago 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 6 nov
Por: Beto Moheno

En un reino donde las princesas aprendían a tocar el arpa, a sonreír con elegancia y a no despeinarse ni en una tormenta de chiles en nogada, vivía Lía, la Princesa Valiente.
Aunque lo de “valiente” no venía en su acta de nacimiento, se lo había ganado preguntando cosas que hacían suspirar al Rey y arquear las cejas a la Reina:
—¿Y si el dragón no es malo, solo está triste?
—¿Y si en lugar de fuego, lanza abrazos calientes?
—¿Y si lo que quema es su soledad?
Desde hacía años, nadie se acercaba a la Montaña del Norte. Allí vivía Gran Dragón, un ser inmenso con escamas de noche y ojos que parecían guardar mil inviernos.Todos lo llamaban El Terrible.
—Dicen que se comió tres caballeros —decía el panadero.
—Y que derritió una aldea entera —aseguraba la abuela del panadero.
—Y que apagó el WiFi del castillo —añadía el bufón, que claramente exageraba.
Pero Lía no creía nada hasta verlo con sus propios ojos.
Así que, una mañana, sin permiso real ni peinado de princesa, tomó una mochila con pan, galletas de animalitos, una manta y su libro favorito, y se fue caminando hacia la montaña.
El viento silbaba, las nubes gruñían y las piedras parecían susurrar: “regresa”. Pero Lía siguió. Porque los valientes no siempre tienen espadas… a veces solo tienen preguntas.
Cuando llegó a la cima, lo vio.
El dragón estaba sentado, enorme, mirando el cielo como si esperara que alguien lo entendiera.
—Hola —dijo Lía.
—¿Vas a gritar? —preguntó él, con una voz profunda, entre trueno y arrullo.
—¿Y tú? —contestó ella.
El dragón parpadeó. Y luego, por primera vez en mucho tiempo, sonrió un poquito.
Lía se sentó frente a él, sacó su pan y lo partió.—No vine a pelear. Vine a entender.
El dragón la miró con curiosidad, olfateó el pan y suspiró humo con olor a canela.
—No quemé la aldea —dijo—. Fue un rayo.
—¿Y los caballeros?—Solo los espanté. Y luego se fueron corriendo. Muy rápido.
—¿Y el WiFi?—¿Qué es eso?
Ambos rieron.
Sí, un dragón también puede reír.
Hablaron de muchas cosas: de nubes que parecían ovejas, de cuando los dragones eran libres, de la tristeza que pesa más que una montaña.
Pero justo cuando el sol comenzaba a dorar las nubes, se escucharon gritos.
—¡Ahí está! ¡El dragón!
Los soldados del Rey aparecieron entre los árboles, con sus lanzas brillando más que sus ideas.
—¡Retrocede, princesa! ¡Te está engañando!
—¡No! —gritó Lía—. ¡No es malo!
Una flecha voló.Y antes de que nadie pudiera gritar, Lía se interpuso. La flecha solo rasgó su capa, pero el corazón del dragón rugió.
—¿Están locos? —gritó ella— ¡Están atacando al único ser que me ha escuchado de verdad!
El silencio cayó como una manta.El dragón, que podía quemar montañas, temblaba.Lía dio un paso al frente.
—La verdadera valentía no es pelear —dijo—. Es escuchar.
Esa noche, el dragón bajó al castillo, no como enemigo, sino como invitado.El Rey no sabía si aplaudir o desmayarse. La Reina lloró de emoción.El bufón encontró la señal del WiFi (por fin).Y el gato... estornudó otra vez.
Desde entonces, ya nadie lo llamó El Terrible.Ahora era Gran Dragón, El Protector.
En las tardes, los niños subían a la montaña a escucharlo contar historias con humo y fuego de colores.Y si confiabas en ti, te enseñaba a volar... aunque solo unos metros, para empezar.
Lía siguió haciendo preguntas, siguió siendo valiente.Porque descubrió que los héroes no son los que vencen monstruos…sino los que se atreven a verlos con ternura.
¿Y tú?¿A quién podrías entender mejor, si en lugar de temerle… lo escucharas?
Canción:

🐉 Actividad Familiar: “Escuchar antes de atacar”
🎯 Mensaje principal:
Aprender que ser valiente no es pelear, sino escuchar y entender al otro.
✅ Pasos simples
🗣️ Ronda de “escuchar primero”: Cada miembro elige algo que no entiende de otra persona (ej: “¿por qué te enojas rápido?” “¿por qué no quieres prestar tus cosas?”)En vez de discutir, deben preguntar como Lía:“¿Y si no estás enojado, solo estás triste/cansado/preocupado?”
🍪 Compartir como la princesa con el dragón: Preparan o comparten algo sencillo juntos (galletas, pan, fruta).Lo comen mientras escuchan al otro sin interrumpir.
🐉 Crea tu mini dragón: En papel, cada quien dibuja un “dragón” que representa algo o alguien que les da miedo o no entienden.Después escriben al lado: “¿Y si solo necesita que lo escuchen?”
📍 Cierre en familia: Frase final juntos:“En esta familia, antes de atacar… escuchamos.”









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